domingo, 17 de junio de 2012

Para un VERDADERO #FelizDíaDelPadre : “Hay que arrancar el problema de raíz y cambiar al gobierno de nuestro país...” Dice la canción.



 “... dame todo el power para que te demos en la madre... Porque no nacimos donde no hay qué comer, no hay por qué preguntarnos cómo le vamos a hacer...” Continua la canción. 
Soy de izquierda, lo he sido desde que tengo uso de razón. Sí esto es de familia, pero no por “tradición familiar”, porque en mi casa hay libertad de expresión, de opinión, de elección, de decisión, de pensamiento, de creencias, o de ser ateo, pero siempre como requisito previo implica tener claridad conceptual y de ahí argumentos y fundamentos sobre lo que se emite.

La izquierda en mi casa ha vivido desde siempre, pero sin partidos políticos, vive la izquierda sociológica, aquella nacida con la Revolución Francesa y mantenida por hombres libres, sin ataduras y de libre pensamiento, lo anterior son circunstancias que mi padre me inculcó, y con ello principios, convicciones, creencias e ideales, también me enseñó que la izquierda en un país como México es un verdadero milagro. Porque desafortunadamente nuestro territorio ha sido gobernado por gente que busca obtener intereses propios, y de ahí lo demás es sólo consecuencia y producto de la avaricia y de la ambición, utilizando el poder como medio de adquisición.
Mi padre ha pensado y se ha expresado siempre de manera informada y documentada, él habló y escribió sobre un pueblo que padecía los embates de una derecha corrupta y opresora aunque afortunadamente a él no le haya tocado directamente sobrevivir a los ataques, nunca pensó que eso significaba no luchar por quienes sí han sido amedrentados, porque el jamás ha sido individualista. A él no le tocó un hijo muerto, un hermano torturado o algún familiar perseguido durante los sexenios del PRI, tampoco uno muerto o acusado falsamente de narcotraficante, como tantos casos surgieron y padecieron familias mexicanas durante el sexenio del PAN, pero hizo conciencia social, vio, analizó y expresó la vileza y el peligro que caracteriza a los altos mandos que hoy detentan el poder y como esto ha llegado a aniquilar al país.
Porque sí estamos en el hoyo. Así de simple, hambre, muertes, desapariciones, desempleo, torturas, represiones, muchos casos juntos o separados, pero jamás aislados suceden a diario en nuestro país.
Y cada historia surge a partir de los gobiernos de derecha (priístas y panistas) que han estado “dirigiendo” al país. Él por estos meses no lleva su memoria a los años 60 y 70, él recuerda el 2005 y Atenco, mujeres violadas y hombres muertos que defendían el único patrimonio (humilde) que tenían, piensa en quienes luchaban contra el poder de un Gobernador que tenía a todo un centenar de fuerza armada a su disposición.
Recuerda el aniversario de aquellos niños, que aunque jamás conoció, ni conocerá, de alguna manera los siente, los piensa no como una cifra sino un daño, pero no colateral, sino directo a una ciudadanía impotente ante el poder del gobierno de dejar en el olvido el sufrimiento y la angustia de muchos padres que perdieron a sus pequeños y aquellos que vivirán traumatizados siempre por las quemaduras palpables e impalpables, durante el resto de su existencia.
Recuerda también a los estudiantes que perdieron la vida en fuegos cruzados, pero que antes de reconocerlos como tales, los relacionaron con el crimen organizado. Él me enseñó que en un país como éste el rico, el pobre, el de clase media, todos juntos debemos crear una conciencia social colectiva y a partir de ahí idear qué pasaría si el pueblo unido, sin importar los estereotipos que como sociedad nos hemos formado equivoca o acertadamente de los demás, creemos en un cambio, un cambio verdadero, algo que sea totalmente distinto a lo que por 70 y 12 años más nos ha tocado vivir en mayor o menos medida a todos.
Tengo muchas cosas que agradecerle a mi padre, muchas y todas, porque todo lo bueno que hay en mi se lo debo a él, tengo que agradecerle que en desayunos, comidas y cenas en mi casa se discutiera y debatiera sobre política, economía, cultura y movimientos sociales, agradezco que tuviera el hábito de la lectura y colmara nuestro hogar de literatura, política (nacional e internacional), sociología, arte, ciencia, entre otra cantidad de textos.
Agradezco que en mi casa Televisa fuera una televisora non grata, y que se documentara y me enseñara a informarme más allá de la pantalla chica, agradezco que me abriera todo un mundo de posibilidades tanto en medios escritos como televisivos y radiofónicos.
Pero sobre todo agradezco a la vida la fortuna de tener un padre como este gran hombre, que mira la precariedad de los demás y busca desde y fuera de su trinchera aportar un paso más hacia un cambio que beneficie a todos, pero principalmente a la clase más necesitada, a aquella que irónicamente, está conformada por quienes encumbran en el poder a los destructores de vidas y de nación.
Y al mismo tiempo le agradezco por ponerme frente a mi todo una gama de recursos para no ser víctima potencial de engaños tan descarados, al mismo tiempo que burdos (spots del PAN, discurso fallido de Peña Nieto y otras mentiras de colección).
Decía Schiller: “No es la carne y la sangre, sino el corazón, lo que nos hace padres e hijos." Mi padre, es mi tío, mi amigo, mi consejero, mi inspiración y el mejor regalo que la vida y de existir ese ente divino llamado Dios, me pudieron dar.
Hoy intento que todo lo inculcado se expanda, hoy lucho por llegar a ser un ente social consiente de la realidad en la que vive mi país y a partir de ello poner mi grano de disposición y sumarme a esa ola de ciudadanos despiertos que buscan el cambio verdadero, la limpieza y renacimiento de un país en vías o de caer definitivamente en el abismo o de salvarnos todos juntos como pueblo unido, de aquellos que en busca de su bienestar particular van dejando sangre en todo lo largo y ancho de nuestro país.

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