jueves, 14 de junio de 2012

México en su levedad y todo lo demás también.



Tenía 13 años cuando Vicente Fox Quezada, quien después de 70 años sacó al PRI de los Pinos, definitivamente no con la ayuda absoluta del pueblo, pero sí con una mayoría que creía en él, que estaban cansados de un partido corrupto, represor, miserable con el pobre y benefactor con el rico.

Esos eran algunos de los porqués de la gente, clase social baja, media, alta muchos convencidos, yo no. Nunca vi a Fox como un factor de cambio, me parecía un hombre incapaz de siquiera intentar mantener a flote a un país y con las circunstancias políticas, sociales y económicas de México, su carácter parlanchín y burlón, por decir menos, resaltando su ignorancia y falta de seriedad para tomar el futuro y la estabilidad de un país en sus manos, podría resultar contraproducente, pero a los 13 años, tal vez y sólo tal vez estaba herrada, el lector juzgará. 
En la izquierda se tenía a Cuauhtémoc Cárdenas, por tercera vez como candidato del PRD, pero no es lo mismo –y nunca lo será- 1990 a 12 años después, sus simpatizantes y sus votantes parecían estar con él más por la convicción de mantener su creencia en la izquierda mexicana, que por creerse con el triunfo aquel año, los mítines ya no tenían el mismo impacto y la cantidad de personas no era grande, en pocas palabras la esperanza en el candidato y en el partido era poca y muchos de los que años atrás lo apoyaban fervientemente, estaban convencidos que el cambio podría ser posible con Fox.
Por su parte el PRI, de quien el pueblo se decía cansado, presentaba a un candidato que parecía no convencer a la sociedad de ser digno de confianza, faltaba carácter, ganas, hasta habilidades políticas, por las razones que fueran, parecía que en aquel año la derecha que detentaba el poder no “dio lo mejor de sí”, su campaña se sentía floja, no reflejaba la importancia y me atrevo a decir la calidad que años atrás le había impregnado al convencimiento de los incautos.
El cambio de partido en el poder se veía muy cerca, tal vez no fácil, pero lo bastante posible para creer que el partido, también de derecha, el PAN sería quien destituiría 70 años de cacicazgo perpetrados por el PRI. Y así fue. Pero en medio de los miles que celebraban y lloraban de felicidad por el cambio tan palpable, tan real y tan beneficioso para un país en una situación precaria, había gente que pensaba “es lo mismo, con distinto nombre, así que todo sigue igual o tal vez peor”, algunos más temían por la falta de experiencia y la personalidad de quien ese 1º de diciembre tomaría el poder.
No pretendo profundizar en los desaciertos de Vicente Fox, tampoco resaltar su falta de formas y su comportamiento altamente cuestionado ante su pueblo y ante el mundo. Pero si recordar que por hechos como “el comes y te vas”, o el escape de uno de los hombres más buscados del mundo, el narcotraficante Chapo Guzmán, sin dejar de mencionar las confusiones constantes sobre personajes históricos o literatos, el país quedó en entredicho, y tal vez no sea por sus errores, finalmente eran suyos, sino por no analizar el voto, las propuestas y dejarse llevar por el carácter más bien de charlatán, que de político, lo cual lo había llevado a la silla presidencial, sin olvidar la pequeña ayuda de sus amigos.
Para el final de aquel sexenio eran muchos los arrepentidos, los que intentaban pensar qué los había llevado a darle el voto a ese hombre, porque se cuestionaba al sujeto, no al partido, quien detentaba el poder parecía que sólo era una persona, aunque detrás de él hubiera todo un equipo, en donde también intervenía de alguna manera el PAN, al casi nunca se le juzgaba.
Y nuevamente en ese ciclo constante e interminable de elecciones, llegó 2006, campañas, propaganda, spots y como nuevo ingrediente: la guerra sucia. Porque nadie que se diga imparcial puede negar que existió. Todo comenzó con la nueva propaganda en televisión que ya no promocionaba las propuestas de los contendientes presidenciales, ni los logros obtenidos en sus cargos públicos anteriores, ahora se aprovechaba y se invertía el tiempo y el presupuesto otorgado por el IFE a denostar a un candidato, bajo la consigna “Es un peligro para México”, de botepronto el candidato Andrés Manuel López Obrador era comunista, socialista, y compartía, a decir del PAN, ideas de violencia que venían del Presidente de Venezuela Hugo Chávez, los ataques se intensificaron, es comprobable que simpatizantes del PAN, principalmente, y que tenían acceso a la televisión manifestaban abierta y constantemente que no votarían por un “loco” “fascista” alguien que se atrevería a quitarle la mitad, sino es que todo, su patrimonio a parte de la sociedad para dárselas de buenas a primeras a otros con mayores necesidades, sobre esto cualquiera que prestara atención a la propuesta que Obrador sabría que cuando decía darle al pobre que menos tiene y repartir la riqueza equitativamente, se refería a que quienes gozaban del beneficio de no pagar impuestos, era tiempo de que lo hicieran, y que con un plan austero de gobierno, se podría dar por medio de programas mayores posibilidades de crecimiento económico, al mismo tiempo quien se hubiera tomado un tiempo para analizar sus acciones durante su mandato en el Gobierno del Distrito Federal, conocería los distintos programas que implementó y los resultados, desde becas hasta apoyos a adultos mayores, que se debe resaltar han retomado algunos de los gobernadores que muchas veces lo criticaron o critican y acusan de “populista”. 
Aún con todo y campaña de desprestigio, el 2 de julio mucha gente creyó en él, ese hombre cautivo a una masa gigantesca, el cambio que el prometía no era el que prometía Fox, este se observaba no solo bien sustentado, no ofrecía “bochos” y “changarros”, ofrecía empleos estables, programas para implementar negocios duraderos, estudios a quienes lo requerían y posibilidades de un verdadero desarrollo sustentable, ofreció lo que ya había implementado y había funcionado.
Pero esa guerra sucia no era más que la consecuencia de un despertar, la gente comenzaba a ver un verdadero proyecto de cambio, tal vez no en el PRD o en la izquierda mexicana, sino en un hombre que había desplegado una serie de propuestas bien argumentadas que ha decir por analistas tanto políticos, como economistas se podría lograr, claro, como siempre habría que haber un perdedor, este hombre atacado y acusado, proponía que los sueldos de los altos mandos debían de bajar, que a los ex presidentes se les debía suspender los ostentosos privilegios, eso no era bien visto para los altos mandos y de pronto se hablaba de que López Obrador le quitaría la mitad del sueldo a los trabajadores de las dependencias, a los obreros y al pueblo entero, todos comenzaron a creerlo, comenzaron a temer, sobre esto el escritos Carlos Monsiváis decía: “El pueblo de México no puede creer esto, es como decir te van a quitar los bienes que no tienes, el dinero que no ganas”, porque si bien Andrés Manuel, hablaba y siempre lo dejó en claro, de la clase que mantenía sueldos de hasta 750 mil pesos mensuales, más comisiones, más viáticos, entre otros beneficios, de hacer eso habría riqueza suficiente para equilibrar los sueldos de aquellos que irónicamente se quejaban y temían que de llegar a la Presidencia de México perderían lo poco que tenían.
Es triste e irónico, que el pueblo, los de abajo, peleen, luchen y encumbren a una cúpula del poder que por muchos años les ha demostrado no funcionar y no solo eso, sino también les hizo vivir en carne propia las humillaciones, las injusticias y las opresiones y aún así se permita que si quiera se postulen y hablen de democracia, de valores y de progresos.  
Ahí tenemos al gran parte del pueblo que aún con asesinatos de indígenas, violaciones a mujeres, opresiones y represiones, siguen gritando "arriba el PRI", pero es peor la nula lógica de muchos mexicanos que no se detienen a pensar que si un hombre tiene un proyecto político sustentado en bases y argumentos sólidos y demostrados, basados en pruebas contundentes, y aún así la derecha lo busca "exterminar", esa derecha solo quiere dañar al país, esa demostración de odio y de intento de desprestigiar es porque "cabe la posibilidad" de que solo quieren proteger al rico, entonces porque como pueblo cubierto de necesidades todas y muchas le seguiremos apoyando, sería una extraña forma de "masoquismo colectivo". 
De pensar así seguramente las circunstancias de este país serían distintas, tal vez si dejamos de creer que quien tiene la razón es quien ofrezca bochos, changarros y una línea llamada "chamabatel" como solución a nuestros problemas políticos, económicos y sociales y que quien nos dice "México va ganando la guerra por eso sigan votando por nosotros", después de 60 mil esposas, madres, hijos, nietos, padres, abuelos, hermanos, primas, sobrinas han muerto por fuego cruzado... si nos detenemos hacer conciencia y recordamos el dolor anteriormente sufrido por abuelos y padres que murieron, niños que nacieron con un país caótico debido a la ineptitud y corrupción de los altos mandos, consigamos dar un primer paso hacia un cambio verdadero. 

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